No soy escritora, sólo desahogo conclusiones. No tengo corazón. sólo pedazos de inspiración.
No sé si es poesia, son mis letras entre la realidad y fantasía.
Mis sueños hablan por mí. Las fantasías revolotean por allí. Los pensamientos abundan de noche, e ilusiones de día. El techo es mi televisor, el que transmite mis historias imposibles, y muestras mis dilemas y secretos.
No es muy inteligente ni sensible y gozará despreocupadamente de la vida; vivirá sin enterarse de su insignificancia, y ésta es una variante, acaso la única posible, de la felicidad.
Cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: construir o plantar. Los constructores un día terminan aquello que estaban haciendo y entonces les invade el tedio. Los que plantan a veces sufren con las tempestades y las estaciones, pero el jardín jamás para de crecer.
Para todas las niñas que lo esperábamos toda la noche a EL, para que marcara, y checamos nuestro celular en la mañana y nos decepcionamos. Las que pasamos por los peores momentos, nos secamos nuestras propias lagrimas y seguimos con nuestra vida, para que EL regresara unos días después como si nada hubiera pasado. Por las que lloramos el primer día que le volvimos a hablar porque sabíamos exactamente a lo que iba esa llamada… Las que lo escuchamos decir “yo solo quiero ser tu amigo” un día, y al siguiente día lo escuchamos decir cuanto nos quiere y nos extraña. Nosotras merecemos algo y este es nuestro tributo. Esto es por todas la niñas que regresamos con EL, esperando que quizá esta vez, el seria diferente, esperando que esta vez quizá la gente de verdad cambia. Escuchamos a nuestros amigos decirnos que éramos tontas por pensar en darle otra oportunidad, regañadas por nuestros papas, y escapábamos para verlo tan siquiera un ratito. Nos contentamos con el, sin pelear. Empezamos a pensar que seriamos solo amigos y terminamos enamorándonos de EL otra vez. No queríamos nada mas en el mundo que escucharlo decir que también nos quería, que aunque las cosas estuvieron mal en el pasado, esta vez seria diferente. Y cuando por fin lo escuchamos, era como si estuviéramos soñando. Esto es por nosotras. Para las que creíamos lo que el decía, nos sentábamos otra vez esperando a que EL llamara en algunas horas, o algunos días. Esto es por las lágrimas lloradas y de nuevo, secadas. Nosotras queríamos desesperadamente creer que EL estaba muy ocupado, EL posiblemente no podría llamarnos en ese momento, o tal ves se había quedado dormido temprano. Nos entrenamos nosotras mismas para creer las mentiras porque queríamos creer que habíamos encontrado al indicado. Aprendimos a lidiar con alguien que no nos trataba de la manera en la que debemos de ser tratadas. Esto es para las que se peinaron y maquillaron y se pusieron sus aretes mas bonitos, solo para escucharlo decir que no nos podía ver hoy. Por las que nunca creíamos cuando la gente nos decía que podía haber alguien mas. No podíamos creer que EL nos haría esto de nuevo. Esto es para las maravillosas niñas, que lo amábamos, mas de lo que las palabras pueden decir, y regresamos con EL, a pesar de todo, porque no podíamos mirar hacia atrás y preguntarnos “que hubiera pasado si…”. Esto es para las niñas que nos quedamos toda la noche escuchándolo hablar de su ex novia que le había puesto el cuerno y lloramos durante toda la conversación. Las que esperábamos que EL se diera cuenta que se merecía algo mejor, que nos merecía. Esto es por las que sostuvimos una relación que nunca empezó. Esto es para nosotras niñas, que de alguna manera no las ingeniamos para hacer que EL se olvidara de ella, y que nos dijera que estaba enamorado de nosotras, para unas semanas después escucharlo decir que “las cosas estaban yendo muy rápido, necesito tiempo”. Esto es para las niñas que no pudimos llorar con nuestras amigas por lo estúpidas que nos sentíamos. Las que teníamos miedo de decirle a nuestra mama por lo que estábamos pasando por miedo a escuchar un “te lo dije”. Las que podíamos decir que cometimos un error por dejarlo entrar a nuestro corazón y a nuestra vida de nuevo. Todo el tiempo sabíamos que merecíamos algo mejor, que merecíamos un niño que llamara cuando decía que llamaría, uno que vendría a vernos cada vez que tuviera chance, uno al que le importáramos. Solo queríamos que EL, que amábamos, fuera así. Esto es por las que finalmente nos dimos cuenta de que a EL no le importábamos ni una basura. Esto es por las veces que el rompió nuestro corazón una y otra vez. Esto es por esos días que pasábamos tratando de retener nuestras lagrimas. Esto es para nosotras, niñas. quienes por fin nos dimos cuenta que nos merecemos algo mejor. Esto es por los días confusos, cuando lo extrañamos, y no queremos nada mas que escuchar su voz o sentir sus brazos alrededor de nuestra cintura. Mantente fuerte y recuerda que las relaciones son como un vaso roto; a veces es mejor dejarlo que intentar poner las piezas juntas y lastimarte. Recuerda los días que lloraste y cuanto tiempo te tomo volver a ver a otro niño de la forma en la que lo veías a EL. Cuando “su canción” este en la radio, cambia de estación. Cuando llegue el día que EL se de cuenta de el error que cometió y trate de llamarte, apaga tu cel. Cuando trate de ir a tu casa, no abras la puerta. Piensa en las promesas rotas, y las mentiras, la manipulación y las lagrimas, los momentos desperdiciados y esperando toda la noche pensando donde diablos estaba. Piensa en como tu corazón solía latir cuando tu celular vibraba a media noche y como sentías tu estomago cuando veías que no era EL, y te dabas cuenta que otra vez, no te llamo cuando te dijo que llamaría. Algún día vamos a encontrar a un chavo, que valga nuestras lagrimas, pero que no nos hará llorar. Puede que pensemos que nunca nos va a importar otro chavo como el chavo hacia el que siempre corríamos de regreso, pero lo haremos. Nos va a doler muchísimo y vamos a necesitar tiempo para sanar, pero el punto es, que se sanara. Esto es por las niñas fuertes, que podemos sonreír sin hombres.
Algún día vas a querer a esa niña. La niña que sabía que no era perfecta, pero trato de ser perfecta para ti. La niña que no quería nada más, mas que estar ahí para ti, y amarte era la única manera en la que podía. La niña que veía tus defectos, y que los valoraba tanto como tus virtudes. Esa niña que todavía no ha podido odiarte, aunque probablemente TE LO MEREZCAS. Esa niña que vió dentro de tus hermosos ojos y atesoro partes de ti que nunca nadie mas ha apreciado. La niña que se dió cuenta de que tal ves nunca tendrá tu corazón, pero lleva la imagen de ti en el suyo para siempre. La niña que lee esto y todavía te ama. La niña que debió tenerte, pero no te tiene, aunque se lo mere
Cuando creces tu corazón muere” Esa frase es cierta, y no lo digo porque yo esté lastimada o sea una persona exenta de esperanzas, si no porque simplemente lo es. Nuestros corazones dejan de ser altruistas y se vuelven recíprocos, porque una vez que han sido rotos, solo esperan recibir algo a cambio, ser correspondidos en muchos aspectos y nos damos cuenta de que el dicho “da sin esperar nada a cambio” sólo fue válido hasta cierto punto, hasta el punto en el que caímos una y otra vez en las mismas dagas de personas a las que les “diste mucho sin esperar nada a cambio” y llegaste a un límite que denotó tu fragilidad. Ahora la añoranza se vuelve rutina y no es por irme a extremos, si no porque tristemente es cosa de todos los días. Las personas no hemos aprendido de las experiencias antiguas, seguimos conformándonos con el estúpido “sigue a tu corazón” y nos cegamos completamente, nos alimentamos de palabras y hechos que no son reales, es decir, de un amor falso, mentiras maquilladas de color rosa. Y, ¿qué obtenemos a cambio?, que nuestro inocuo corazón quede hecho pedazos.Nos preguntamos ¿por qué? una y otra vez y no aprendemos a salir de este encierro.Damos todo lo que tenemos sin recibir nada a cambio y terminamos con nada. Patéticamente terminamos con lágrimas transversales, algunas veces infinitas. Y no hay nadie ahí para cacharlas o secarlas, o quizá, puede que este la persona que las provocó aunque eso no significa que le importe. La mayoría del tiempo estamos solos y a veces, sólo a veces, esta alguien que de verdad las vale, alguien a quien realmente le importamos, que nos ama a pesar de las controversias. Nosotros merecemos caminar con alguien a través de este laberinto, con alguien a quien de verdad le importe, alguien que pasaría su tiempo sosteniendo nuestra mano para no perdernos, y en ocasiones, que se pierda con nosotros, y aún mejor, que se pierda con nosotros en el amor.Merecemos tener un amor simultaneo, un amor desmesurado, excesivo pero nunca obsesivo, que no conmocione a nuestro corazón con razones inútiles y afiladas.Merecemos a alguien que nos de su corazón a cambio del nuestro, que lo acepte y lo cuide de sus errores.Merecemos a alguien que nos haga sentir como si nuestro corazón nunca antes hubiera estado roto.
Me sentía completa a cada instante que estaba con él, porque él me llena más de lo que las palabras son capaces de describir. Cuando está distante, cuando se enoja, cuando se sonroja, cuando se atonta, me atonta, me atrapa de tantas maneras que ni él se imagina. Me atrapan sus ojos, sus brazos, me atrapa en su corazón así como permanece en él mío. Independientemente del día, de la hora, independientemente de cualquier problema que tengamos, es él, y me dí cuenta desde la primera vez que me hizo reír, que lo hice reír, está escrito nuestro amor, estábamos destinados a estar juntos mucho antes de nacer, ya nos amábamos mucho antes de encontrarnos.
Esta era una muchacha que no pudo más con su vida.
La última vez que se le vio, fue saliendo de una ferretería, a la cual fue a comprar una soga. El señor que se la vendió ni siquiera lo sospechaba, la saludo, ella sonrió, como una persona normal. Al llegar a su casa, se metió al baño, pero tardó demasiado. Su mamá tocó la puerta y le preguntó “¿ya casi sales?”, ella respondió “si, ya voy”. Pasó más tiempo, su madre volvió a preguntar “¿ya casi?”, pero esta vez no hubo respuesta, ni siquiera a las insistencias. La mamá forjó la puerta y encontró a su hija colgada. Días después sonó la puerta, la madre corrió a abrir y enfrente de ella estaba una extraña. La extraña le dijo “quizás esto suene loco, quizás piense usted que yo estoy loca, esta en su derecho de creerme o no. Usted no me conoce, pero yo la conozco a usted y a su hija. He hablado con ella y espero que usted me quiera escuchar”. La madre quedó petrificada al escuchar que la extraña le dijo un dato curioso sobre su hija, un dato curioso que nadie más sabía. La invitó a pasar. La extraña le contó a la madre que su hija le dijo que tenía mucho miedo, que estaba encerrada en un cuarto oscuro con un señor muy malo que la lastimaba, y que ese señor era el diablo. Que ella sufría mucho, que estaba arrepentida y que si pudiera revertir el error, jamás se hubiera quitado la vida. Esa muchacha quedo muy arrepentida, pues para los suicidas no existe el purgatorio. Dios es capaz de hasta perdonar a un asesino que se arrepiente de corazón, pero lo que jamás perdonará es a alguien que se crea Dios como para quitarse su propia vida. Dios te dio la vida y sólo él decide cuando quitártela, no te adelantes, no querrás sufrir eternamente.
Escribo por que se me hace muy fácil, al menos más fácil que decirlo. No escribo para que esto tenga notas, ni para que las personas se sientan mal por mí. Escribo porque quiero desahogarme, de una u otra manera. Quiero sacar todo lo que tengo de una vez por todas y si alguien en el proceso de leerlo se identifica, pues que mejor. Ya no sé que demonios hice con mi vida, sólo sé que de la noche a la mañana dio un giro de 360°, ¿por qué? porque yo así lo decidí. No sabía que tan difíciles iban a estar las cosas, sabía que dolería, pero no tanto. Tengo una casa, una casa que no es mi hogar, donde no está mi familia más. Tengo un trabajo que a pesar de todo, no me llena. Tengo un novio con quien las cosas están de maravilla por fuera, pero él no lo sabe. No sabe que he llorado miles de veces porque hasta los detalles más estúpidos alcanzan para lastimarme. Pero no quiero que él lo sepa, es por eso que pretendo que nada pasa, que nada me molesta. Extraño mi vida, etraño no tener que pretender que estoy bien, extraño simplemente estarlo sin saber por qué. Si alguien me preguntara que es lo que más deseo, lo que más deseo es volver a ser pequeña, en el lugar en donde todo estaba bien, no había dolencias, sólo existía la risa y el amor sincero de mi familia. Estoy harta de todo, pero al mismo tiempo lo quiero. Quiero luchar y ser recordada por algo, por la más mínima acción. Y aunque al final las cosas no salieron como pensaba que lo harían, aunque al final salga llorando, arrepintiéndome y no entienda que es lo que pasó, quiero intentarlo. Rendirme sería quedarme sin nada, ni siquiera con la fuerza. Soy fuerte, no voy a decir que lo soy en todos los aspectos posibles, pero ahora que estoy pasando por esto es mejor conservar esa poca fe que tengo y darme a mí misma un último empujonsito. La cuestión es que extraño todo, que en las noches no puedo dormir porque un miedo inmenso de -que pasará mañana- me consume. No puedo dormir porque sé que las cosas con él no están bien, extraño a mi familia, pero es mi momento de disfrutar, de luchar, es mi momento de ver más allá de la comodidad. Es momento de cerrar mi corazón y abrir mi cabeza, tiempo de hablar lo que siento, de decirle que no puedo más, que lo amo de verdad, que quiero encontrar una manera en la que las cosas funcionen. Quizás todo pasó tan rápido que ni me dio tiempo de entender que era lo que sucedía. Pero de algo si estoy segura, hay algo que si entiendo a la perfección y es que soy un ser individual, y estoy en este mundo sola y me voy a ir sola, yo no estoy aquí para complacer las necesidades de nadie, si me metí en este hoyo, no fue para luego buscar a alguien que me sacara. Fue para entrenarme, para crecer como persona y aprender cosas que pensé que ya sabía, ¡que risa!, trato de comerme el mundo de una mordida, pero aún no me cabe en la boca. Creo que es momento de reflexionar, de partir al mundo en pedazos para que al momento de comérmelo lo disfrute más, lo pueda tragar, saborear, y no llegue al punto de vomitarlo. Ya creceré, ya sabré tomar buenas decisiones en mi vida, pero hasta que eso pase, lucharé. Tampoco esperaré con los brazos cruzados a ver que suerte me da la vida esta vez. Es tiempo de madurar, y a ti, persona que lee esto, si llegaste hasta estas palabras es porque te identificas, porque, quizás no en todo, pero sientes como si fueran palabras sacadas de tu propia mente, de tus propios sentimientos, sólo te voy a decir una cosa, se fuerte, así como de alguna manera u otra yo lo he intentado ser; y así resulte o no, sabrás que pusiste tu esfuerzo en eso. Ve a lo alto, no te rindas, no sólo te hablo a ti, soy yo misma hablándome a mí también, porque si las personas lucharan un poquito más, en el mundo no existirían tantas personas confundidas, inestables, torpes, no existiría tanta depresión ni soledad. Es tiempo de abrir nuestros ojos en la oscuridad, es hora de dejarlos bien abiertos para que al final del túnel, la luz no nos encandile. FUERZA. Escribí estas palabras y enseguida plasmé lo que sentía en en el siguiente dibujo.
Te di todo. Me abrí contigo. Luché para que las cosas funcionaran. Hace mucho que no sentía algo tan grande, esto que hoy siento por ti. Caí mil veces y me levanté por ti y por mí, por los dos. Porque pensé que al fin, después de todo, tú de entre tantas personas, me amarías. Es ridículo dar todo y recibir nada a cambio. El día de hoy es patético amarte como te amo, porque lamentablemente la persona que me hacía sonreír hoy me hace llorar. Es ilógico que de conocerte y amarte por ser quien eres, a pesar de todo, hoy te desconozco. Se me cae el mundo, y si eso querías, ¡felicidades, lo lograste! Acepté tus defectos. Te amo como eres y yo, ¿con qué me quedo?, ¿con recuerdos que al final de cuentas son falsos?, yo, me quedo sin nada. Puedo sin ti, pero no quiero. ¿Crees que es fácil para mí? no lo es.